Los carteles y la pelota voladora: LA PATUM de Berga







LA PATUM DE BARGA

Los carteles y la pelota voladora







Un pequeño restaurante en la orilla norte del lago de lava de Berga, el lago de lava humana que una vez al año irradia de su energía y de sus tonos leonados en el centro de la ciudad. El cocinero lleva gafas y delantal negros, silba a sus hornos.  Igualmente vestida de negro, la camarera sirve en el comedor, un cuaderno en una mano, un bolí en la otra. Su ropa negra contrasta con las colores beige y burdeos  de las paredes, con los manteles de papel blanco por encima de las mesas. El comedor está separado de la cocina por dos cortinas de algodón crema cuyo uno a mitad abierto: por debajo, fruta verde y naranja en un jarrón de cristal transparente, una servilleta con  motivos cuadrados rojos y blancos en el fondo. De vez en cuando, uno de los cuatro miembros de una familia se levanta para acompañar una perra quedada sola fuera del comedor: la pequeña reina aúlla de aburrimiento...

Por la mañana, el primero hombre de la "Casa Consistorial", apoyado por el primero hombre de la Comarca y por su propio equipo, inauguró la exposición itinerante sobre "La Patum": fue un acto importante, rico de significado y con un reto orientado hacia el futuro. Casi en el mismo momento, solo separados por una burbuja de jabón y un beso juvenil, unos músicos ofrecieron a los niños de Berga un espectáculo con una pelota voladora: unas manos aplaudieron en el Casino, otras mandaron al cielo la esfera de color. En ambos casos, actuaron los quien no quieren perder el contacto con sus raíces, los quien hicieron La Patum de ayer, los quien harán La Patum de mañana:  la gente de aquí.

En Berga, se cultiva lecciones de vida. 





LOS CARTELES MIRANDO EL PASADO












































































LA PELOTA VOLADORA






























































































































Commentaires

Articles les plus consultés